La evolución del sector del cartón ondulado en la última década ha mantenido una línea de crecimiento sostenido. Si en 1994 se produjeron cerca de 3 millones de metros cuadrados, diez años después el balance rozó los 4,5 millones de metros cuadrados. En 16 años se han incrementado las ventas un 150%.

El sector del cartón ondulado en España alcanzó un volumen de producción de 4.638 millones de metros cuadrados en 2007, cifra que representa una estabilidad respecto al año anterior, cuando se situó en 4.608 millones de metros cuadrados, lo que supone un crecimiento del 0,65 %. Por lo que respecta a la facturación total del sector, ésta ascendió a 4.098 millones de euros, sumando la facturación directa (2.438 millones de euros) más la indirecta (1.660 millones de euros).

Las 97 fábricas y 82 empresas onduladoras que funcionan en nuestro país dan trabajo a unas 24.000 personas, sumando los 10.771 empleos directos y los 13.600 indirectos. Estos datos dan una idea clara de la importancia de la industria del cartón ondulado en el conjunto de la economía española.

El papel ha formado parte de la vida de los humanos desde tiempos milenarios. Su nombre deriva del griego pápyros, nombre de una planta egipcia (cyperus papiros), de cuyo tallo sacaban los antiguos egipcios las conocidas láminas para escribir.
Actualmente, bajo el término “papel” se incluye un gran abanico de productos con diferentes aplicaciones. De hecho, las casi 500 variedades de papel existentes son buena prueba de la versatilidad de este material. Prácticamente, existe un papel para cada necesidad, desde papeles gráficos hasta sanitarios, sin olvidarnos, por supuesto, de los destinados al envase y embalaje, entre los que destaca el cartón ondulado.
Los países más desarrollados, es decir, aquellos que disfrutan de un mayor PIB per cápita, son también los que registran un mayor consumo de papel por habitante. Por ejemplo: Estados Unidos (314 kg/habitante y año), Canadá (244 kg/habitante y año), Japón (241 kg/habitante año) y Alemania (228 Kg/habitante y año).
Cada español utiliza al año 176 kilos de papel en más de 300 usos relacionados con la educación, la cultura, el arte, la comunicación, el comercio, la higiene, la sanidad... De ese total, la proporción mayor es para el cartón ondulado (cajas de productos de alimentación y bebidas, electrónica e informática, perfumería y droguería, juguetes...), seguido de los papeles gráficos (diarios, revistas, libros, folios, cuadernos...). Muy por detrás se sitúan los papeles higiénicos y sanitarios (papel higiénico, rollos de papel de cocina, pañuelos, servilletas...), los papeles especiales (papel decorativo, papel moneda, filtros, etiquetas...), el cartoncillo (cajas de cereales, de conservas, de perfumes, de medicinas...) y los sacos de papel.
Los españoles consumimos el pasado año unos 7,7 millones de toneladas de papel y más de 2 millones de toneladas de celulosa. Nuestro consumo de papel per cápita se está aproximando al de los países europeos más desarrollados, en paralelo al proceso de convergencia económica.
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