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El sector papelero está jugando un papel muy activo en la lucha contra el calentamiento global. |
La cadena del papel, en su contribución a la lucha contra el cambio climático, incluye el secuestro de emisiones, la reducción de emisiones en la fabricación, transporte, etc., y las emisiones evitadas a través del reciclaje, el uso de biomasa como combustible, la cogeneración e incluso la sustitución de productos menos amistosos con el planeta.
La industria papelera parte de una fuente natural y renovable de materia prima, el árbol, que fijando CO2 produce madera, de la que se obtienen las fibras de celulosa con las que se fabrica el papel. El CO2 fijado en el árbol permanece en los productos papeleros, que son verdaderos almacenes de este gas de efecto invernadero. El papel, una vez utilizado, se recicla varias veces y cuando ya no es apto para el reciclaje puede utilizarse como combustible (biocombustible), al igual que la biomasa y los residuos del proceso de fabricación.
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Para fabricar papel se plantan y cultivan árboles que absorben CO2 y ayudan a frenar el cambio climático. En España, la madera con la que se hace el papel se cultiva en 430.000 hectáreas de plantaciones de pino y de eucalipto, que están continuamente regenerándose y replantándose.
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Por cada tonelada de papel que se fabrica, se plantan y cultivan seis nuevos árboles. Estas 430.000 hectáreas de especies de crecimiento rápido, pino y eucalipto, almacenan 50 millones de toneladas de CO2 equivalente. El incremento anual de CO2 almacenado es de 2,6 millones de toneladas.
Los árboles utilizan luz solar, agua y CO2 que absorben de la atmósfera para alimentarse y crecer. Las especies de crecimiento rápido de estas plantaciones para papel, precisamente debido a su rápido desarrollo, son grandes sumideros de CO2 que ayudan a frenar el cambio climático. Sin papel, estos sumideros de CO2 no existirían.
El carbono almacenado en las plantaciones no se libera con la corta del árbol, sino que permanece en los productos papeleros. Un kilo de papel almacena 1,3 kilos de CO2 y con los sucesivos reciclajes, el plazo de almacenamiento del carbono se va alargando.
Nuestra Biblioteca Nacional, por ejemplo, recibe al mes 20 toneladas de publicaciones, lo que significa que cada año más de 300 toneladas de CO2 que estaban en la atmósfera pasan a formar parte de la colección de la principal biblioteca española en forma de libros, periódicos, grabados, colecciones, partituras, mapas, fascículos... |
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Ahora que estamos buscando nuevas formas de capturar y almacenar el CO2 para luchar contra el cambio climático, es importante saber que ya tenemos un eficiente almacén de CO2: los productos de papel y cartón. |
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Pero, además, en el proceso de fabricación de los productos papeleros, esta industria ha realizado y sigue realizando un gran esfuerzo por minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero a través de la aplicación de las mejores tecnologías disponibles. De hecho, gracias a este esfuerzo medioambiental del sector, la fabricación de todo el papel que un español consume al año produce menos emisiones de CO2 que un solo viaje en coche Madrid-Barcelona-Madrid.
Por ejemplo, entre todos los sectores industriales, la cadena del papel es el mayor productor y utilizador de energía renovable procedente de la biomasa. En España, el sector utiliza un 97% de combustibles más limpios, como el gas natural (74%), o renovables, como la biomasa residual del proceso de fabricación (23%).
La cadena del papel es, además, uno de los grandes impulsores de la cogeneración, sistema que produce a la vez energía eléctrica y energía térmica para consumo industrial con muy alto rendimiento, por lo que ahorra energía primaria y reduce las emisiones. El sector papelero es líder en España en la implantación de esta energía eficiente. Los 1.075 MW de potencia en cogeneración instalada por el sector papelero ahorran anualmente 1,2 millones de toneladas de CO2, que equivale a retirar de la circulación medio millón de coches.
En 2008, las emisiones totales del sector disminuyeron un 2,1%, aunque aumentó el porcentaje de emisiones procedentes de la cogeneración, que suponen el 73% de las emisiones totales, frente a un 69% en el año anterior. Y no hay que olvidar que la apuesta del sector por esta energía eficiente, supone una importante disminución en el cómputo global de las emisiones del país. |
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